Eliza Rincón




Nació en San Cristóbal, estado Táchira, Venezuela, el 13 de octubre de 1986. Reside en Mérida donde actualmente cursa la carrera de Letras mención Literatura Hispanoamericana y Venezolana, Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Es Co-fundadora del nuevo grupo literario “Arovertiente” de la ciudad de Mérida, organizadora y promotora  de numerosos  recitales y eventos en librerías e instituciones culturales del estado.  

Ha publicado algunos poemas en varios periódicos y páginas literarias creados por estudiantes de la Universidad de los Andes. Participó en el  4to  Festival Mundial de Poesía Mérida 2007. De igual forma en la publicación del libro que lleva el mismo nombre. Co-fundadora del grupo literario “Bello púbico”, en la Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes.  Actualmente trabaja en pro de la cultura y el auge de nuestra tradición literaria; con la colaboración de algunos docentes amigos imparte talleres literarios (cuento y poesía) a los alumnos del Liceo Tulio Febres Cordero de Mérida.

Contacto: cieloretorcido@hotmail.com


PERO TAMBIÉN EXISTE LA TIESA LLAMA

Y  el movimiento es otra extraña forma de sepulcro
Parece que esconde la pausa
que algún ritual se despliega  en sus adentros

Entonces
la embriaguez

El magma que se bifurca

 


ARS

Antes de la luz
Soy algún aposento del sonido
Sucesión de los bajos brebajes
Y en mis ojos, la línea divisoria, el verbo inconcluso de la ronda

Luego, continúo en la molécula
Y me inflamo desde el primer bosquejo
Tierra rosada que se eleva y construye sus altibajos
Las copas tardías
La presión que me hace grosor distinto

Cuando el cobre le sale por los poros
El cielo
es la otra punta
el otro lado de los tabiques
Entonces, ya se han reunido las boyas
y el mar
tampoco intenta segregarse en otros tantos

Empieza el tiempo y lo uno.

 

 

MUJER PUMÉ
A mi madre

Ella transporta en su boca
el trigo
la espiga cruda
la blanca hebra del sonido
Y lleva labrados en su gravedad
los gajos de la fruta Láctea
Las vejigas solares donde se abren las harinas y las mentas secretas

Su vientre es merodeado por el anillo estelar
Suben en lento triunfo las tostadas hierbas

Y así, irrumpe el barro en los telares
Pare las rojas urdimbres
Se hace el hombre, óseo y planetario

 

 

A LOS POETAS

Qué más
que insistir en los  pequeños
montones
corpóreos
Subir
y bajar
–fluviales–
por estas aberturas            

Mecerse en las vasijas

Seguir
oscuros
y hundidos
en el sol

 

 

A DANIEL ARELLA

Nos quedamos
Ásperos
En las espumas

En este drama de la ingravidez

–Espesos
y asestados
contra el blancor–

Aquí
en mí
paraje en énfasis
Allí
volumen separado,
sumado al espacio como una mancha ígnea

Hemos quedado
tan ásperos en las espumas

En el cuerpo,
duro y mineral
A donde se han arrojado,
vertiginosas,
las colinas  

 

 

LA PALABRA

La joya prematura
intenta el equilibrio en el ramaje
He aquí
el oriundo pezón del que sorbo
la miel dispersa del inicio