Luis Perozo Cervantes




Nació en Maracaibo, estado Zulia, Venezuela, el 5 de agosto de 1989. Actualmente es Estudiante de Letras Hispánicas en la Universidad del Zulia y Presidente de la Fundación Andrés Mariño Palacio, que se encarga de promover la discusión literaria en la ciudad de Maracaibo. Recibió el Premio Regional al Mérito Literario Andrés Mariño Palacio, Mención Narrativa 2008. Aparece en la Antología de poetas liceístas Nuevas Voces en la mirada del mañana vol. II, de la Casa Nacional de Letras Andrés Bello, Caracas, 2006. Es colaborador en las revistas literarias Puerta de Agua, de la Gobernación del estado Zulia y en De palabra, de la Escuela de Letras de LUZ. Mantiene inédito la colección: “Relatos mórbidos de la urbanidad” y el poemario “Altares de marineros profanos”; también el libro de ensayos “Apuntes de un estudiante rebelde”. Mantiene un blog personal: http://luisperozo.blogspot.com/ y otro sobre Andrés Mariño Palacios: http://carteleraliteraria.blogspot.com/

Contacto: luisperozo13@gmail.com


SANTÍSIMA VIRGEN


Los altares fingieron que tu virginidad existe
para elevarte cual titánica esencia de caoba
hasta las pendientes grises
que los cielos confunden con la aurora de tus ojos
platican los suspiros en el encuentro de los besos

Son las obscenidades de esta religión las que nos permiten cantar sin cantares y vestirnos como dioses

Desnudarnos de palabras
quedar hendidos en la forma oblicua de tu pezón fulgurante
o en el harakiri de un tantrismo extraño
que nos permite esfumarnos sin encender el incienso
procrear más poemas entre las huellas del sol

Fueron sombras las que esculpieron este instante
convirtiéndote en diosa inmaculada
con caparazón de libro
provocándome fe de acida
poeta alucinógeno que construye péndulos
consagrando mis dotes de sacerdote blasfemo
en el rincón más céntrico de tu estomago

 

 

DIOSA DE LOS NAVEGANTES PROFANOS

Navegantes sedientos sobre el cadáver de unaa crisálida bendita
áridos de explotación feudal
germen convulso de incandescente virginidad de la pitonisa..
Filibusteros desnudos caminan sobre miles de hímenes desorbitados
exhumados de sus criptas paleolíticas
envueltas en sangrientos pictogramas
Navegantes profanos
mojan los pies de Venus con la sangre virginal de Palas
soberbio cántico cetáceo
impune inminente
Venus devorada
diosa lívida de los navegantes profanos.

 

 

EXISTENCIALISMO SEXUAL

Respirar existir
cabalgar bruma en busca de ojos faroles
caminar sin pies por escaleras de cuerpo
elevar la vista buscar a Dios
saber que Dios pernocta en tu cintura
Seducir los suspiros con oraciones en latín permite encontrar el latido exacto para desgarrarte los gritos y dejarte tendida en los brazos locos de adonis..
Pronunciar palabras extrañas para conjurar imágenes resucitar poemas ya escritos
Respirar existir
Requisitos indispensables para ser tu amante

 


UN DÍA SIN VIENTO



Era una tarde sin viento, en un pueblo abandonado por la brisa que moría en el recuerdo de la doncella amarrada a los suspiros de la mar.

Era un día sin viento y una mujer sin sombrero que se entrega al mar en cada huella que deja sus tierras. Eran sus ropas pequeñas porciones de pudor, eran sus manos rosadas, suaves y de tuétanos blandos, era su aliento una danza de alegría por la ausencia del viento.

Era una mujer vestida de ramales, una hada, una diosa, colmaba sus pasos con los susurros de las plantas. Esos pasos, sus pasos, eran fieros caminos, rumbos que se tatuaban en la tez de los océanos.

Era una playa sin viento, y una minerva sin velos, sin sombrero, que danzaba con ropas de cuero y destellaba entre sus manos la confianza; podía andar sin ataduras, la playa era puerta franca para sus pechos libres, no había viento que entrará en sus rincones; no había brisa que pudiera profanar sus cabellos, se sentía ausente de la omnipresencia del viento, ella se había convertido en ráfaga desnuda, en aliento, era pura y cristalina, era parte del mar y el mar la hacía suya en cada oleaje, tomaba sus curvas, las besa con el suave aleteo de su marea. Era ella, sin sombrero, danzando de alegría, en la playa de un de pueblo que muere y estremece en el ocaso de un día sin viento.