Inés de Cuevas

 

VIDA Y LIBROS
  (Julio 2007) 

 

 

 

Nació en Tenerife, España, 1946, desde niña vive en Venezuela de donde es oriundo su padre. Es poeta, ensayista, narradora, profesora universitaria. Se graduó de Socióloga y Psicóloga social en la Universidad Central de Venezuela.

 

PUBLICACIONES

 

 

Desmembrando la especie (Caracas, Edición del Colegio Universitario Francisco de Miranda, 1979). Segmentos de memoria (Caracas, Editorial Arte, 1982).  En mitad de la noche (Caracas, Editorial Roncera, 1986). Gánicos  (Caracas. Ediciones Hogar Canario-Gobierno Autónomo de Canarias, 1992). Agüeros (Caracas, Fondo Editorial IPAS /Ministerio de Educación, 1991). Carimba (Caracas, Editorial Círculo de Escritores de Venezuela, 1993).  Velaje. (Caracas, Ediciones de la Dirección de Cultura de la UCV, 1994). Conjuros. (Caracas, Editorial Círculo de Escritores de Venezuela, 1997); segunda edición 1998. Iracundia (Caracas, Editorial Anathron, 2001). Ensayos: Problemas del desarrollo Económico y social (Caracas, Fondo Editorial Tropykos, 1996). Chichiriviche ¿Primer pueblo fundado en Tierra Firme? (Mérida, Editorial la Escarcha Azul, 2000). Novelas: Las brujas modernas vuelan en la red (Caracas, Fondo Editorial Tropykos, 2001). Lotte von Indien, la coloniera de Tovar  (Caracas, Fundación Ludovico Silva, 2001); segunda Edición, 2003. Pasiones en la niebla (Caracas, Planeta venezolana, 2007).

 

MUESTRA POÉTICA

 

Poema del libro “Gánicos” Parte lV Rituales

 

En donde se trata de los Dioses y sus costumbres.

 

             Génesis, capítulo VI

                                                             

             4. Es de notar que en aquel entonces

                 había gigantes sobre la tierra: porque

                 después que los hijos de Dios se juntaron

                 con las hijas de los hombres, y ellas

                 concibieron, salieron a la luz estos valientes

                 del mundo antiguo.

 

  I

 

Para procrear

con los dioses

lucían pieles de nubes

largas

como el sacerdocio

que ejercían

 

 

Ellos bajaban

con sus grandes

y luminosos falos

Rayos

cargados de tormentas

Cobras ciclópeas

al acecho

 

Un gran delirio

se apoderaba

de sus vientres

Grandes llamas

las atravesaban

Un gran ciclón

precedía el orgasmo

 

¡Ah!

Pero no son

los hombres de barro

que se derriten

se encharcan

se hacen polvo

y desaparecen.

 

Nos comunicamos

con la lumbre

que llevamos por dentro

hacemos señales

en el torbellino de las aguas

donde nos bañamos

crestas inmensas

que se encrespan cual ola

 

Hierves como un volcán

cuando te toco

dejas una estela

para que te reencuentre

 

Hombre

con la señal del torbellino

en la piel

Piel que se adelanta

a mis caricias

 

Olfateo tus bríos

cuando siembras ventisqueros

en mis labios

Y me posees

sinuoso

estelar

 

 Mi piel

brilla en la oscuridad

para que la encuentren tus dedos

 

 

Cabalgas sobre mi signo

primitivo

Cavas en mi cuerpo

me surcas

siembras flores

Esperas que el rocío

me tiente de nuevo

 

Detienes el tiempo

en mis zonas recónditas

Bebes en mi

los fluidos

del universo

 

Caes sobre mí

como un pájaro

Y cantas muy hondo

cerca de mis raíces

 

Conduces

tus manos antiguas

por mi cuerpo

Guardando

los quejidos ancestrales

en tu costado

 

Creces hacia mi

me das alcance

Con tu furia

desgarras las luces

que te esperan

 

Escoge de mi cuerpo

lo que quieras

Escribe en  el

la historia del universo

Gáname para siempre

 

Mujer

hundida lentamente

en lavas

que se adentran

en los rayos del sol

que moran en su vientre

 

Sus senos

crecen hacia él

lo buscan como fuegos

los sopla el viento

los acerca

 

Succiona el humo

de su boca

Te hace llover

sobre su vientre

cosechas que vendrán

 

Te vuelve fuego

introduce el sol

en tus entrañas

Se hunde en tus ojos

levantando columnas

hacia el cielo

 

 Ensalma la carne

con baños rituales

Lo prepara

para que la lluvia

sea prospera

En su vientre reseco

de tanto fuego

 

Adivinas

ese monte que penetra

en tus ojos

Aguardando tu boca

volviéndote lucífero

 

Con manos encendidas

toca tu cuerpo

que se derrumba

            serpentea

            se hace agua

Y lanza su aguijón hacia tus torres

 

Lo arropas con fuego

lo calientas

Se vuelve cenizas

                 Humo

lo aspiras

lo sorbes

 

Menhir ondulante

que se adentra

en tu magia vital

Hecho temblores

al ser regado

por tus mareas altas

 

Permite

que tu vigor

me sostenga

Que ponga la boca

sobre toda tu vida

Que fije mi piel

en la tuya

con broches luminosos

 

Ella

hace fluir los mares

para que tu

los riegues con hechizos

y bailes dentro

como su dios sol

 

Viertes los cantaros

de tu lujuria

sobre el universo

enhiesto

 

Gasta todo mi ardor

con tu cuerpo

Húndete en mis aguas

Nada

sobre mi oleaje

que regreso a la playa.

 

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